lunes, 25 de noviembre de 2013

EL ACUARIO RODADERO DETRÁS DE BAMBALINAS

Santa Marta “la perla del caribe”, una ciudad engalanada por sus paradisiacas playas las cuales la convierten en uno de los destinos turísticos más apetecidos.
Al norte se ubica el “Rodadero” uno de los lugares más reconocidos y concurridos por los visitantes. Así mismo a tan sólo 10 minutos de allí, está localizado el acuario Rodadero; un sitio al que con el pasar de los años se ha vuelto obligatorio visitar debido al entretenimiento y a las exhibiciones educativas que el mismo ofrece.
Nos acercamos a este lugar y notamos las modificaciones realizadas en el mismo, ya que no lo visitábamos dese hacía muchos años. De inmediato surgieron muchos recuerdos de cuando tan sólo éramos unos niños.
Pese al fulgurante sol que nos acompañaba desde muy temprano, disfrutamos de los espectáculos protagonizados por los tiernos delfines y luego de hacer un recorrido por todo el sitio nos dimos la tarea de indagar a cerca de los que están detrás del mantenimiento del acuario,  y así brindarles un espacio para elogiar su labor.
Detrás de todo el escenario donde se deleitan a cada una de las personas que disfrutan de las funciones que allí se presentan, se encuentra el grupo de Bienestar Animal, personas que  realizan un trabajo arduo, ocupándose de cuidar, examinar, alimentar, entrenar a los animales y llevar mensajes de preservación ambiental.
Desde las seis de la mañana llegan al acuario con muchas ganas y entusiasmo, saludando primordialmente a quienes ellos llaman “sus hijos” (los delfines) se dedican a jugar con ellos, a hablarles, y proceden a alimentarlos para posteriormente empezar su jornada de entrenamiento y realizar sus exhibiciones.

A los peces y delfines los alimentan con pecados como el macabí, machuelo y cachama que consiguen diariamente por  los pescadores cercanos, quienes se los venden a bajo costo. Sin embargo, los delfines son alimentados bajo una dieta estricta a base de calamar y de vitaminas para controlarles el peso.
 
Charlando con cada uno de ellos nos hicieron saber que el acuario ha pasado por cuatro etapas de remodelación, en esta última se promueve una campaña en pro de la conservación de la fauna y flora marítima, cada una de estas modificaciones se han llevado a cabo con los tiquetes, seguros y servicios que ofrece este lugar, tanto como para la manutención del mismo
En el recorrido observamos nuevas instalaciones, como el Laboratorio Húmedo; en el que se elabora alimento, tanto como la producción de bacterias y algas. La reproducción de caballitos de mar, langosta zapato y pez globo. Además se realiza un riguroso tratamiento del agua para distribuirla a las peceras, controlando la proliferación de bacterias no benéficas; es por esto que los peces nuevos se ponen en cuarentena para evitar el riesgo de contaminar las peceras y a las demás especies.
El acuario además posee un museo, aquí se puede apreciar la cultura indígena de los Koguis, Tayronas y Mayas, así como también se exhibe una colección animales marítimos.










Los miembros de Bienestar Animal, ofrecen charlas de conservación ambiental a los visitantes y estudiantes de distintas instituciones educativas; con el fin de promover sus campañas del cuidado de la fauna y flora,  y así  las personas que visiten este fascinante sitio piensen en la preservación del medio ambiente y empiecen a actuar positivamente para el entorno.
 
Después de esta entretenida y educativa jornada, partimos nuevamente a Santa Marta, pero esta vez nos revestía la lluvia recordándonos la versatilidad climática.


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